Aleksander Aguilar Antunes: América Central en perspectiva ístmica: cuestionamientos sobre la región en su bicentenario

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Andrés Kogan Valderrama OPLAS

América Central o Centroamérica, a pesar de estar conformada por un conjunto de territorios en el que se cruzan múltiples tradiciones y culturas suele ser vista desde afuera como una región territorial y socialmente homogénea. Su posición geográfica ístmica determina la mirada que, desde el exterior, se tiene sobre sus sociedades.

Desde fuera de sus territorios, Centroamérica es “el” istmo. Su geografía conectiva actúa como balizador de la percepción externa sobre la cual se genera la eterna condición de “área geoestratégica” que históricamente mueve ambiciones e injerencias de poderes coloniales e imperiales en busca de control del paso comercial interoceánico y otras formas de extractivismo que generan destrucción sobre las vidas e identidades de sus pueblos.

Esta forma de percibir Centroamérica incurre en una miopía que la ve a través de los lentes de la colonialidad del poder, que naturalizan su marginación e invisibilizan sus complejidades y especificidades sociohistóricas. Paradójicamente, se trata de una situación de afirmación como región, normalmente entendida como periférica, que al mismo tiempo es irremediablemente central para el sistema-mundo.

Desde adentro, sin embargo, las asimetrías socioeconómicas y pluralidad étnica, ideológica, y política entre pueblos y territorios ponen en suspenso su presunta unidad e identidad “obvia”, basada en su istmicidad.

¿Somos “el” istmo o somos América Central? ¿Qué significa ser América Central? ¿Cuánto vale la condición ístmica para la configuración de nuestras identidades articuladas en una ‘centroamericanidad’ y, aun así, fragmentarias?

Los abordajes desde las ciencias sociales sobre Centroamérica suelen incurrir —tal como sucede con los ejercicios de historización de América Latina en general— en el tratamiento de los casos particulares, es decir, de los casos nacionales como unidades analíticas entendidas como obvias para pensar un presunto conjunto regional. Debemos cuestionar esta “obviedad”.

Estudiar e investigar Centroamérica deben ser actividades orientadas por la interrogación de un espacio dominado por la contradicción diversidad-unidad social y cultural que, sumada a su lugar geoestratégico la hizo y la sigue haciendo único en el planeta. La búsqueda por los significados de su identidad regional conduce a caminos frecuentemente pedregosos y resbaladizos que son necesarios recorrer al enfrentarse la problematización del concepto de región y, con ello, la trascendencia del debate sobre soberanía nacional e identidades políticas y culturales.

En este 2021, año tan simbólico y potente para la reflexión centroamericana (el año oficial de las independencias de las provincias criollas del imperio español), es inescapable explorar y retar la idea de región de América Central, su alcance, entendimientos y el peso de sus desafíos hodiernos y del proceso histórico de conformación de las tierras de la antigua ‘Capitanía General de Guatemala’ en diferentes Estados-naciones en nuestros territorios ístmicos.

¿Cómo imaginar y concretar una nueva versión del proyecto antiimperialista que no esté atada a la teleología de la Modernidad europea-occidental?

¿Cómo y desde donde podemos nutrirnos de nuevas formas de prácticas políticas para crear y recrear ordenamientos sociopolíticos en Centroamérica (pregunta valida también para toda Latinoamérica) que, en su heterogeneidad y capacidad de reconocimiento de diversidades, sean más igualitarios?

Si la articulación de diferencias sociales es una tarea política urgentemente necesaria en la actualidad, ¿el horizonte que tal reto conlleva realmente se resume apenas en levantar de nuevo un proyecto de izquierda basado en el ‘Estado nacional-popular’?

Los gobiernos llamados ‘progresistas’ de las dos primeras décadas del siglo XXI en América Latina han estado calcados en una dinámica desarrollista de modernización nacional creada en nombre de las clases populares pero impulsada desde la tecnocracia que, igualmente a los llamados ‘conservadores’, se sostuvo en lógicas extractivistas presentes en el carácter trasnacional del “consenso de las commodities”, como lo ha planteado Maristela Svampa.

La forma política hegemónica en Latinoamérica es aun asentada en el individuo, característica propia de la todavía presente organización estatal westfaliana, y nos sesga a subsumirse por los conceptos de la lógica discursiva occidental-liberal como lo de la high politics y de la realpolitik, que se expresan por prácticas y categorías de la política doméstica y por la geopolítica internacional que los Estados-nación promueven y juegan.

La forma-Estado, por lo tanto, se hace el eje de articulación del debate de nuestras posibilidades de destitución/constitución de diferentes órdenes sociopolíticas, dado que en tal terreno se busca comprensiones de ‘otras’ contribuciones políticas silenciadas por el colonialismo y por la colonialidad del poder, como nos ha ensenado Aníbal Quijano. Estas, aun ignoradas en las disputas geopolíticas, deben estar en igualdad de reconocimiento a las categorías occidentales hegemónicas; deben también debatirse en su valor epistemológico y en su capacidad de generar nuevas categorías analíticas y nuevos paradigmas de decisión y organización política, tanto en nivel local como internacional.

En el caso centroamericano en concreto, este espacio sociopolítico complejo y central en las Américas, se necesita de investigadores/as, y militantes/activistas de las organizaciones de base, de los movimientos sociales y pueblos en movimiento en un proceso de intercambio de experiencias y visiones sobre la identidad centroamericana. Invitamos centroamericanos y centroamericanistas a reflexionar y desarrollar una “perspectiva ístmica” sobre América Central con que se pretende producir conocimiento actualizado y crítico, en el marco del bicentenario de la independencia en Centroamérica.

Discutir propositivamente un proceso de reconstrucción teórico-epistemológica sobre Centroamérica a partir de entes políticos discursivamente constituidos y ubicados en contiendas sociales que, sin exageraciones, definen la vida y la muerte, atraviesa nuestra trayectoria en la construcción de un espacio inter-trans-multidisciplinario capaz de reunir las contribuciones personales, los proyectos institucionales y los debates que han estado dando forma, contenido y sistematización a un pensamiento social centroamericano propio y original. Es a lo que nos hemos estado dedicando hace ocho años en la Articulación Centroamericanista O Istmo (www.oistmo.com).

Centroamérica hoy aún se debate entre la adopción acrítica de paradigmas teóricos foráneos y la dislocación que sus realidades suponen para cualquier paradigma. Centroamérica resquebraja certezas, deconstruye seguridades, descoloca supuestos. Tal y como ocurre con su particular geografía, la región se encuentra radicalmente imbricada con el resto del continente y depende de él, pero sus particularidades la conducen por derroteros inestables, desafiantes, difíciles de asir. Imposible sustraerse de los debates latinoamericanos y mundiales en boga y, a la vez, incompleto circunscribirse únicamente a ellos. Ideas producidas fuera de la región no logran dar cuenta de las particularidades regionales.

Desde el hito que marca la conmemoración de esos 200 años de América Central en cuanto región conformada por un grupo de países ‘ independientes y soberanos’ convocamos nuestros pueblos, intelectuales, artistas y activistas a promover reflexiones desde la centroamericanidad que nos une y nos diverge sin dividirnos, realizando reflexiones sociopolíticas, históricas-culturales, epistemológicas y críticas a partir de la actualidad del istmo, la cual tiene como fundamento su historia y articula su proyección de futuro.

*ALEKSANDER AGUILAR-ANTUNES, de nacionalidades brasileña y salvadoreña, es periodista, académico, escritor y articulador político-cultural. Doctor en Ciencias Políticas (UFPE-Brasil) y Máster en Estudios Internacionales (Universtitat de Barcelona-España), es también licenciado en Letras y en Comunicación Social y el fundador y coordinador de la Articulación Centroamericanista ‘O Istmo’ (www.oistmo.com). Miembro del Grupo de Trabajo CLACSO “El istmo centroamericano repensando los centros: subjetividades, narrativas y geopolíticas”, fue uno de los siete integrantes del equipo de investigación ALAS en el programa post-doctoral ‘América Latina y sus Pueblos en Movimiento’, en Costa Rica (2017-2018). Actualmente (2019-2021) trabaja en su concepto de ‘articulaciones subalternas’ como investigador en el Posgrado en Política Social y Derechos Humanos de la Universidad Católica de Pelotas (UCPel-Brasil).