Héctor López: Repensar y recrear el nuevo ciclo

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Andrés Kogan Valderrama OPLAS

A lo largo de la pandemia la sociedad evidenció distintas muestras de solidaridad y compromiso en un tiempo turbio y tormentoso. Hombres y mujeres mostraron empatía ante un escenario de encierro que exigía el cuidado mutuo y el compromiso individual de cara a una solución colectiva. Las muestras de apoyo solidario nos permitieron pensar un paradigma social distinto, transgresor al culpable de la crisis multidimensional, desde la reflexión conjunta y amplia alejada de sesgos e intereses individuales arraigados como principios de la sociedad moderna.

La oportunidad de yuxtaponer un pensamiento y práctica social en tiempos de confinamiento emergió como la primera luz en el túnel obscuro de la pandemia. En la travesía de un final aún largo, la acción de cierto sector de la sociedad mostró solidaridad como práctica social en tiempos críticos, no solo en lo etéreo y discursivo, en la superficialidad de la actual vida cotidiana, sino en el fondo de la conciencia social y política. Si los resultados de la reacción solidaridad fueron positivos ¡imaginemos una solidaridad activa en el ejercicio cotidiano!

Al tiempo en que el mundo inicia su proceso de vacunación, como primer paso para solventar la crisis, no podemos olvidar y obviar el panorama desvelador de un escenario devastado y contraído económicamente que profundizó las brechas de desigualdad y pobreza existentes (1); condiciones vivas en la atmósfera de salvación sanitaria desde el acceso disponible a la vacuna (2). Aún en los primeros destellos de un nuevo ciclo, las secuelas de la crisis quedarán como puntos críticos a solventarse.

El tiempo exige reacciones económicas inmediatas, que en ocasiones ni el mercado ni el Estado pueden solventar con rapidez y eficacia. En la comunidad, aquel núcleo social de individuos integrados en un espacio viviente de solvencias y carencias de condiciones de vida, en el terreno donde se siente en carne propia los estragos de la crisis múltiple, subyace una vía para construir otra normalidad contestaría al largo trayecto de superación crítica desde la solidaridad. Las consecuencias de la crisis -que avizoran estimaciones de estancamiento (3)- abren el abanico de reinvención creativa para solventar necesidades de la población desde la organización colectiva, desde andamios locales sustentados en el apoyo mutuo y colectivo, como lo han hecho ejercicios históricos en tiempos de crisis del capital. Otras economías, sustentadas en la solidaridad y el cooperativismo, en lo comunitario, en lo popular, subsumidas e ignoradas por la economía de mercado capitalista, emergen como respuesta en un mundo en crisis para crear escenarios de bienestar al margen del mercado y del Estado.

Repensar una normalidad alternativa de cara al futuro -aún en el largo porvenir- retrotrae a los ejercicios locales, tanto en contextos urbanos como rurales, que desde su reinvención creadora enseñan a vincularse distintamente al mundo para construir otros posibles, donde los sujetos son responsables del andamiaje de su vida, desde su autonomía. Quizá en estos intersticios subyace la respuesta a una normalidad alternativa, relegando y cuestionando el modelo civilizatorio desarrollista que nos encaminó a la multiplicidad de problemas actuales. Repensar y recrear otros mundos es una herramienta alternativa ante la larga trayectoria de recuperación pospandemia que nos espera.

La profunda crisis fecunda el escenario emergente de economías alternativas u otras economías con bases solidarias y populares -propias de actores vinculados con su comunidad y ecosistema- para sembrar anormalidad para un nuevo ciclo.

1: OXFAM International, «Tiempo para el cuidado. El trabajo de cuidados y la crisis global de desigualdad», 2020.

2: https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2021/01/02/por-que-las-tasas-de-vacunacion-contra-el-covid-19-seran-claves-para-la-evolucion-de-la-pandemia/

3: https://www.cepal.org/es/temas/covid-19