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Lesley Le Grange: Ubuntu

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Ubuntu es un concepto de África del Sur, que define la condición de ser humano. Esta humanidad implica tanto una condición de ser como un proceso de llegar a ser. Se refiere al desarrollo del ser humano en relación con otros seres humanos y el mundo más que humanos (“naturaleza no humana”). En otras palabras, convertirse en humano depende de otros humanos y del cosmos. Además, Ubuntu es antihumanista porque enfatiza la existencia y el llegar a ser relacional del ser humano.

Ubuntu proviene de expresiones proverbiales (aforismos) que se encuentran en varios idiomas de África, al sur del Sahara. En las lenguas nguni de los zulúes, xhosa y ndebele que se habla en Sudáfrica. Ubuntu deriva de la expresión: Umuntu ngumuntu ngabanye Bantu, que sugiere que la humanidad de una persona se exprese idealmente en relación con los demás y, a su vez, es una manera de expresar la condición de persona: “Somos, por lo tanto, soy”. Botho es su equivalente en las lenguas Sotho- Tswana y proviene de la expresión proverbial, “Motho ke motho ka batho babang”. Ubuntu define uno de los elementos esenciales de todo ser humano. La palabra rulú para ser humano es umuntu, y el ser humano está constituido por los siguientes ámbitos: umzimba (cuerpo, forma, carne), umoya (respiración, aire, vida), umphefumela (sombra, espíritu, alma), amandla (vitalidad, fuerza, energía), inhliziyo (corazón, centro de las emociones), umqondo (cabeza, cerebro, intelecto), ulwimi (lenguaje, habla) y ubuntu (humanidad) (Le Roux, 2000: 43). Ubuntu es, sin embargo, no solo un concepto lingüístico, sino que tiene una connotación notmativa que establece como debemos relacionarnos con los demás: cuál es nuestra obligación moral hacia el otro.

Ubuntu sugiere que nuestra obligación moral es cuidar de los demás, porque cuando se ven perjudicados, nosotros nos vemos perjudicados. Esta obligación se extiende a todo la vida, puesto que todo el cosmos está relacionado: cuando daño a la naturaleza, me daño a mí mismo. Como todos los valores culturales africanos, Ubuntu circuló mediante la oralidad y la tradición: su significado está entrelazado con las prácticas culturales y las experiencias de vida de los pueblos africanos. Estos valores culturales se vieron erosionados o eliminados con la llegada de la colonización. Sin embargo, en el África poscolonial, Ubuntu y sus equivalentes se han vuelto a invocar como parte de un proyecto de descolonización, además de gozar también de un especial atractivo a nivel mundial como alternativa a las nociones dominantes de desarrollo, que ponen en riesgo la consecución de la justicia social y la sostenibilidad ambiental. Por ejemplo, algunos grupos afrodescendientes de América del Sur reivindican Ubuntu como vía para obtener una comprensión más integral del “Buen Vivir”.

Ubuntu transmite la idea que uno se puede dar cuenta o expresar su verdadero yo explotando, engañando o actuando de manera injusta hacia los demás. Poder jugar, usar los sentidos, imaginar, pensar, razonar, producir obras, tener control sobre el propio entorno no es posible sin la presencia de los demás. Ubuntu, por lo tanto, representa la solidaridad entre los humanos y entre los humanos y el mundo más que humanos. Se puede invocar para tejer solidaridades entre los seres humanos en su lucha por la justicia social y la sostenibilidad ambiental, que son preocupaciones centrales de los movimientos sociales de todo el mundo. Ubuntu propone que la creatividad y la libertad humana solo deben limitarse cuando perjudican a los demás. Ubuntu es la manifestación del poder interior de todos los seres, que sirve para mejorar la vida y no para frustrarla.

Es un poder productivo, que conecta y engendra cuidado y composición; es el poder de la multitud lo que impulsa a los movimientos sociales. Esta forma de poder contraste con aquel poder que impone, que divide, que coloniza: el poder del soberano ejercido por las organizaciones supranacionales, los gobiernos, el ejército y el mundo empresarial. Esta última forma de poder provoca la erosión de Ubuntu.

El potencial transformador de Ubuntu radica en proporcionar interpretaciones alternativas a algunos de los desafíos claves que enfrenta la humanidad en el siglo XXI: la creciente desigualdad entre los humanos, el inminente desastre ecológico y la interconexión de los humanos mediante las nuevas tecnologías, hasta el punto que resulta difícil determinar que significa ahora “ser humano”. Respecto a este último desafío, la invocación de Ubuntu pone de relieve la importancia de afirmar la condición de humano, no con la finalidad de declarar como no humanos a otras entidades, sino mediante un proceso que implique el despliegue del ser humano en un contexto de nuevas tecnologías en expansión. Abordar la desigualdad en el mundo sugiere una preocupación no solo por los humanos (centrada en el ser humano), mientras que abordar la crisis ecológica amplía el interés al mundo más que humano (es ecocéntrico) (Le Grange, 2012).

La relación entre los seres humanos debe verse como un microcosmos de relacionalidad dentro del cosmos. Nutrir nuestro yo o cuidar de otros seres humanos, no es, por lo tanto, antagónico a la hora de cuidar al mundo más que humano: Ubuntu no puede verse sencillamente reducido a una categoría de antropocéntrico o ecocéntrico. El yo, la comunidad y la naturaleza están inextricablemente vinculados entre sí: la curación en todas dimensiones y lo mismo sucede con el sufrimiento transversalmente observado en las tres dimensiones. La lucha por la libertad individual, la justicia social y la sostenibilidad ambiental es una sola lucha.

Se pueden identificar dos límites potenciales de Ubuntu. Primero, una estrecha interpretación etnocéntrica del concepto podría ser usado políticamente para excluir a otros. Con esto quiero decir que ciertos grupos que han logrado el poder político en el África poscolonial podrían afirmar que el concepto les pertenece (por más que esto contradeciría el significado del término) u opinar que no puede ser sometido a un escrutinio crítico. Dicho de otra manera, Ubuntu podría verse reducido a un humanismo estrecho, que ya ha provocado atrocidades como la xenofobia experimentada en Sudáfrica en los últimos tiempos. En segundo lugar, debido a su atractivo popular, Ubuntu podría ser cooptado por organizaciones supranacionales, gobiernos y el mundo empresarial para adecuarlo a sus propios planes o, considerando el poderío de las formas occidentales de conocimiento, acabar asimilado como parte del acervo cultural occidental, menoscabando así su “indigenidad”.

 

Extraído del libro Pluriverso: Un diccionario del posdesarrollo (Ashish Kothari, Ariel Salleh, Arturo Escobar, Federico Demaria, Alberto Acosta (coords.)